Lo malo de viajar es regresar, después de más de 20 días en un país que siempre quise conocer, volver ha sido raro y difícil, siento que parte de mi se quedó allá en España, en esos momentos solo totalmente desconectado en los bancos de esos parques inmensos, caminando por esas calles (las amplias y las angostas), viendo las fuentes, admirando las obras en los museos, compartiendo con los amigos.
Desde que te montas en el avión de regreso empieza la agonía, ya te enteras que vas a Caracas cuando la señora “Viva e pueblo” se sienta en tu puesto, cuando ves que nadie hace caso a lo del cinturón de seguridad y demás instrucciones. Luego al aterrizar llenar las planillas sin sentido, calarse la cola de migración, la de las maletas y la del Seniat. Salir del aeropuerto y sufrir dos horas de tráfico.
Al día siguiente es peor, me pongo en sintonía con todo lo que ha pasado, me voy menos de un mes y cierran 34 emisoras de radio, aprueban una nueva fatídica ley de educación y la agresión se ha incrementado. Me doy cuenta que la llamada Depresión post vacaciones es cierta y las antipáticas comparaciones se hacen inevitables (ej: con lo que me costó esto aquí allá me compraba 3)
Los días siguen pero me siento como en “Slow”, no entiendo nada, volver a la vieja rutina no es fácil si adicionalmente aquí todo es impredecible, hace calor, llueve, hay tráfico, no hay, hay marcha, se va la luz, nunca se sabe.
Extraño a mis amigos de allá que hicieron que mi viaje fuese inolvidable. Ver a Mónica más tranquila, a Andrea más relajada, a Vero más madura; ver a las tres preciosas y saber que están al lado de buenos hombres me alegra mucho. Lo bien que se portaron es algo que agradeceré eternamente y me confirma que aún es posible tener buenos amigos a pesar de las distancias.
Después del viaje me quedan unas deudas inmensas; la rabia de que a pesar de tener los recursos sigamos siendo un país que como dice Vero no es tercer mundo sino séptimo mundo; y lo más importante y por lo cual estoy dispuesto a repetir las colas, las deudas, las rabias, es tener los mejores recuerdos de mis viajes.