Me siento agradecido de cómo se han ido transformando mis cosas, y no es sólo por no tener que ir al inframundo, si no por lo contento que estoy en mi trabajo, y de lo bien que me llevo con mis compañeros.
Pero siempre están en mi memoria esos ex compañeros que compartieron la rabia y el desgano que era ir al Centro, y como ellos saben, no sólo por llegar allí, si no por lo que nos esperaba.
Hoy la gran mayoría ya no tenemos que ir al inframundo y estoy seguro que estamos mucho mejor que antes. Ahora bien, espero que algunos de los que quedan tengan la misma suerte que yo y salgan pronto del "Lado Oscuro".
Al Centro lo recuerdo con sus cosas malas y buenas, recorrerlo fue parte de una etapa.


