domingo 31 de agosto de 2008

Graffitis ambulantes


Lo felicito por su hija, pero a mi ¡¿qué me importa?!

Tan faltos de atención están que publicitan los acontecimientos de su vida en el parabrisa de su carro. ¿Qué me interesa a mi si nació el hijo, o si la novia lo q.q.j., o que es licenciada en educación, o que por fin es ingeniero en sistemas?

domingo 24 de agosto de 2008

Secuestro a Pie

Dicen que Sabana Grande en el pasado era una zona de Caracas donde las personas transitaban libremente, donde se podía visitar las exclusivas tiendas, y donde se reunía lo mejor del mundo literario y cultural de Caracas en los distintos cafés que se encontraban a lo largo del boulevard. Eso cambió, ahora es un sitio peligroso, sin las bondades de su época de oro.

Hace algún tiempo cuando estaba en mi primer trabajo, recién graduado de licenciado y estudiando la especialización me ocurrió lo que yo llamo Secuestro a Pie, ese día decidí no almorzar para ir temprano a hacer una tarea en la escuela ya que en mi computadora no tenía los programas necesarios. Recuerdo que comí en KFC y me dispuse a irme a la Campiña.

Caminando, subiendo por donde está el Mc Donalds oigo que un tipo que está en la otra acera me dice: Mira párate ahí que le diste unos tiros a mi pana. Quien me conoce sabe que tengo pinta de cualquier cosa menos de darle “tiros” a alguien. Yo le digo: pana tu estás equivocado y empiezo a caminar más rápido, por supuesto estaba un carro mal parado que me hizo detener la marcha y cuando me doy cuenta estoy acorralado por dos tipos bastante drogados que me enseñan sus pistolas y me dicen: Pana nosotros sabemos que no le diste los tiros a nuestro pana, pero necesitamos unos reales porque está en el hospital, haz todo lo que nosotros te digamos si quieres salir Vivo de esta. Uno de ellos me dice: Dame la cartera. Si habían cinco mil era mucho, se molestaron un poco pero vieron las tarjetas de debito, es importante mencionar que me acababan de pagar la quincena y la manutención del crédito de la especialización.

Me dicen: vamos a un cajero, dame tu clave y tipo de cuenta, se las doy, el tipo entra y no le funciona, me vuelve a preguntar los datos se los vuelvo a dar y no funciona, me dice: pana tu como que no me estas dando la clave que es, y yo le digo: será que tu estas haciendo algo mal, y el malandro me dice: ay! pana no me respondas así, le digo: y como quieres que te responda, yo te di bien los datos. El otro se da cuenta que el cajero está malo.

Ahora bien, ¿Cuál es la probabilidad de que más de 5 o 6 cajeros en Sabana Grande estén dañados? Pues ese día ocurrió, de Sabana Grande a Chacaito, de Chacaito a Plaza Venezuela no se conseguía un cajero que funcionara.

En el ínterin los tipos me decían cosas como: chamo haz lo que te digamos porque si no vamos a salir en el periódico, nosotros por presos pero tu por muerto; Tu quieres a tu Mamá, bueno entonces no le hagas llegar una mala noticia.

En otro momento me piden revisar el morral, yo me acababa de comprar de regalo de graduación mi primer celular un nokia 2110 y no se me ocurrió mejor idea que no enseñarlo. Luego en el camino pensaba que hacía si sonaba, ¿Toser?, ¿Decir que yo no oía nada? Soberana pendejada sabiendo que te pueden matar por cualquier cosa.

Ya estábamos por dar la tercera vuelta, habíamos caminando quizás más de dos horas, a ellos se les había pasado el efecto de las drogas y a mi se me estaba notando el cansancio, por fin encontramos un cajero que funcionara en Plaza Venezuela, hasta yo celebré de que sirviera, allí sacaron más de cien mil bolívares que era mucha de plata para ese momento.

Me dicen: Chamo te portaste bien toma tus 5 mil y agarra por esa vía. Yo perdido como siempre no sabía donde estaba pero igual caminé por donde me indicaron, sigo caminando hasta llegar a la plaza las 3 Gracias, ya había estado allí para investigar algo en la Universidad Central pero no sabía que autobús tomar, tampoco se me ocurrió usar el celular para que me fuesen a buscar allá, a pesar de no querer ir al metro porque los tipos estaban en la estación Plaza Venezuela y la misma era estación obligatoria para ir a mi casa, era lo único que me daba la cabeza.

Es verdad eso que dicen que uno no sabe cómo va a reaccionar. Ese ha sido el momento en el que me he sentido más calmado, nunca estuve tan seguro y neutral, ya cuando pasó la situación si me temblaba todo el cuerpo, tuve miedo pero de verdad pensé que lo iba a demostrar de otra manera. Gracias a Dios no pasó nada peor y los malandros eran chimbos.