domingo 8 de marzo de 2009

Orgullosamente Pendejo

Siempre he sido un pendejo. Si y estoy orgulloso de eso aunque no me sirva de mucho sobre todo en esta ciudad.

En general no me gusta comerme la luz, no me gusta colearme, trato de caminar por el rayado de peatones, tampoco me gusta sobornar y trato de hacer las cosas por la vía legal. No me la voy a echar de santo tampoco, claro que alguna vez he hecho algunas de las cosas antes mencionadas porque bueno tengo que sobrevivir en este inframundo, pero en verdad no me gusta y bueno eso me ha traído algunos problemas.

En unas de esas conversas con Zandra concluimos que eso de ser pendejo debe ser genético, porque mis padres también son medios pendejos, mi hermana es pendeja por lo que seguramente mis hijos serán también unos pendejos de marca mayor.

¿Qué sería de las oficinas si no tuvieran pendejos dentro de sus organizaciones? Por ejemplo en el inframundo donde estuve cinco años tenían un perfecto ojo para reclutar pendejos. Los VP (en su mayoría jefes mediocres y coños de madre) siempre se vieron beneficiados con el trabajo y la eficiencia de nosotros -como bien diría Elisa- los BP (Bien pendejos) que íbamos y veníamos dejando la salud mental y física por el trabajo. Es anormal la cantidad de pendejos que nos conocimos ahí, que con esa escuela creo que ahora somos un poquito menos pendejos, aunque el que es pendejo siempre lo será.

Por supuesto -por pendejo- he sido honesto y sincero, a mucha gente no le gusta que le digan la verdad, por eso me han jodido en los trabajos, en el amor, los amigos, e incluso los desconocidos.

Uno se cansa de ser pendejo o más bien de que por pendejo abusen de ti, por lo que con el tiempo tengo más desconfianza y cuando pillo que me están tonteando me retiro y difícilmente vuelva a sentir respeto, cariño o compasión por esa persona.

Mientras yo sigo aquí, en esta ciudad que es para los vivos, para los que se colean, los que no respetan las leyes, los de “quítate tu pa’ poneme yo”. Eso si orgulloso de ser pendejo.


P.D.: anexo la lista de 100 tipos de pendejos de la página http://www.cafeliterario.com/, que me envió Ana.

domingo 1 de marzo de 2009

Aquella vez en Choroní


Siempre oí a la gente hablar de la “magia” de Choroni pero la verdad a mi no me gustó, no sé si era la peste perenne que tenía en aquel tiempo (obviamente era mi período en el inframundo laboral), sin embargo no puedo negar que me divertí mucho y que tengo interesantes recuerdos del viaje.

Lo primero que me di cuenta es que casi todos los habitantes con los que conversamos eran chavistas, por ejemplo el señor del peñero contaba que estaban felices porque en Chuao les estaban arreglando la vía y les habían puesto un autobús, con orgullo nos decía como José Vicente Rangel y Diosdado Cabello habían ido personalmente hacer entrega del vehículo. La vía a pesar de ser nueva ya tenía algunos huecos, el autobús no era nuevo, tenía sus “pelaos” y desperfectos, pero esa gente sintió que por primera vez los estaban tomando en cuenta.

Fuimos a Chuao por la fama del Cacao que se produce allí  y decidimos hacerlo caminando. Fue un trayecto de una hora con unas “cholas” de bambú que me sacaron ampollas, este esfuerzo se vio recompensado al oir por primera vez “10 millones de votos por el buche” la popular canción servía para animar la organización de un cumpleaños con la temática chavista, desde ese momento nuestra capacidad de asombro no tuvo límites. Como llegamos al mediodía casi nada estaba abierto, no pudimos entrar a la iglesia ni al museo, pude fotografiar un anuncio y basamentos de un puesto de comida.






Regresamos al pueblo de Choroni y encontré otro anuncio y la virgen y el niño más raros que he visto en una iglesia.






En la noche me sentí peor incluso me dio fiebre sin embargo fui a ver los tambores y conocer el malecón. Esta “visita obligada” para mi no fue la gran cosa.

Igual creo que Choroni es un lugar que se debe conocer porque dice mucho de nuestra Cultura Popular, que se le debe prestar mayor atención y que seguramente se merece algo mejor que una vía y un autobús a medias.