lunes 13 de abril de 2009

Humillación Universitaria

La historia que voy a narrar a continuación es un tanto escatológica, preparados entonces para cualquier término folclórico, vulgar y pueblerino. A estas alturas no me afecta en lo más mínimo y quizás sirva para saber cómo actuar en una penosa situación similar.

Estaba presentando un examen de una materia para la cual tenía que pasar la prueba. De repente sentí un espasmo profundo, empecé a sudar frio y a temblar, en ese momento pensé: No joda que me raspen esta vaina pero yo no aguanto más. Rápidamente le di el examen a la profesora y salí al baño más cercano al salón.

Sentado, haciendo lo que todos los humanos hacemos y que no discrimina edad, sexo, raza, religión y posición social me doy cuenta que no hay papel toillet, pero en ese momento era lo de menos, lo importante era sacar todo el espíritu maligno que estaba en mi cuerpo.

Oigo que entra una persona, era un chamo, un infeliz que entre mi grupo llamábamos Culucucú debido a su parecido con la portada del disco de Porfi Jiménez, él era el clásico payaso del salón, el chistosito, el jodedor, el que se metía con todo el mundo para tapar su baja autoestima y sus carencias.

Culucucú se medio asoma, dice mi apellido y pregunta ¿Estás cagando?, yo no respondo, el insiste, eres tú, son tus zapatos y yo pensé ¿Cómo el desgraciado este sabe que son mis zapatos? Coño no eran unos Converse rojos, eran unos zapatos x, vuelve a insistir: chamo responde que se que eres tu porque son tus zapatos. Al saberme descubierto y sabiendo que no tengo papel me arriesgo a responder, le digo si chamo soy yo, puedes hacerme un favor de conseguirme papel, en ese instante sale del baño y en medio del pasillo grita a todo pulmón mi apellido y dice ESTA CAGANDO Y NO TIENE PAPEL.

Comienzan a entrar otros compañeros entre carcajadas se oye si, si es el son sus zapatos. (¿Qué pasa con mis zapatos?) Entran y salen, ríen hasta más no poder, pasa el tiempo y se van.

Después de un rato yo sigo sin papel y lo único que tenía era un cuaderno jean book de espiral, trato de desprender el papel lo más lento posible pero el “track” “track” “track” igual se oía, así que, ¡qué coño! arrancaba el papel de un solo golpe un solo “trrrrrrrrrrrrrraaaaaaaaaaack”, perdí la cuenta de cuantos “tracks” se oyeron, ese papel no es para eso ¿no?

La joda duró unos días, pero queda de aprendizaje lo siguiente:

  • En esas emergencias ir a un baño lejano.
  • Tener siempre papel por si acaso y si no usar una media o la ropa interior.
  • No confiar en la gente y menos en los chistosos o payasos.
  • No pararle a eso porque al final es una necesidad fisiológica.
  • Que hay gente tan mierda que además de burlarse de ti es incapaz de ayudarte.

Por cierto Culucucú si alguna vez llegas a leer esto (y si no también) el COÑO DE TU MADRE CADA VEZ QUE TE PALPITE EL CORAZÓN.